P.
jueves, 25 de diciembre de 2008
Pasajera en trance.
lunes, 22 de diciembre de 2008
martes, 16 de diciembre de 2008
" Pez, te amo y te respeto demasiado, pero antes de que termine el día voy a matarte."

martes, 9 de diciembre de 2008
Del mal de Kafka, o acerca de ciertas relaciones filiales conflictivas
Él dice que con Ella no se puede hablar.
Y entonces no se hablan.
Él se va a tomar un café con Ella.(Otra Ella).
Ella aprovecha para usarle el mate, manotearle un disco de Adriana Varela de la repisa, y abrir el cajón.
Abrir el cajón para ver si todavía sigue teniendo aquel cuaderno.
Y ahí está.
Ahora en vez de dos son tres las hojas escritas.
La última fechada el 7 de julio.
Donde dice, dice..
Dice que está angustiado. Que Ella lo lastimó sin darse cuenta. Que Ella le dice que con Él no se puede hablar. Y que Él opina lo mismo de Ella. Y que es cierto. Y le da pena. Pero que la quiere mucho.
domingo, 7 de diciembre de 2008
El Karma de vivir en Capital
Cuando uno nació acá, y vivió acá toda su vida, uno "es de acá". Y sí. Obviamente. Entonces las probabilidades de cruzarse con gente de "allá" aumentan. Sobre todo teniendo en cuenta que uno vive en una ciudad tan, tan cosmopolita. O como se diga. Y eso está bueno. Ahora bien, el tema es que cuando uno es de "allá", y está "acá", siempre tiene algún lugar a donde volver.Pero cuando uno es de acá, y todos se van a sus "allás", a otros "acás", a dónde va?
Mientras tanto, en el eje de las simultaneidades..
Son las 2 de la tarde de un domingo diciembrero.
El venezolá está a la deriva en algún punto entre Trujillo y Asunción, camino a rescatar su moto secuestrada hace ya varios meses. Puteando en léxico venezolano a los paraguayos que le quieren cobrar una multa más cara que la moto misma, "para quedársela", dice. pero él no les va a dar el gusto. No señor. Así que vende silbatos en las ferias mientras junta plata para el pasaje. Tranquilo pana, dice.
Cecilia camina por la rambla Marplatense, otra vez en casa. Decidida a empezar de nuevo, de cero. Hace tres años se fue puteando a Mar del Plata, ahora vuelve a redescubrir ese lado de su ciudad que no conoce pero está convencida que existe.
En un pueblo perdido de la provincia de Buenos Aires, ciudad balnearia del molino quemado, Juan dibuja a la sombra de un arbol. Tiene un cuaderno que lleva a todas partes, donde vuelca al papel sus poemas, pensamientos, inquietudes, visiones.. le gusta dárselo a sus amigos, conocidos, para que también hagan lo que les parezca en él. Y así lleva un pedacito de todos en su mochila..
Daniela recorre las calles de Frankfurt, sudaca en en el primer mundo.. Es de esas personas que dejó su "acá" en Colombia, para seguir a su amor alemán hasta su lejano" allá" en el viejo continente. Está feliz.
Jorge se limpia la boca con una servilleta que abolla y deja sobre la bandeja plástica. Va al baño, se mira al espejo, se ajusta la corbata. Hace tiempo que dejó de dedicarse a las artesanías. Ahora es un "administrativo", las cosas están mejorando. Empleo nuevo, pareja nueva, hija nueva, país nuevo. Cambió las empanadas por feijao y el mate por guaraná. Ya casi consiguió dejar atrás por completo todos aquellos recuerdos en la vieja cantina de Angel Gallardo. Los domingos de ravioles y el pinguino. Casi. 
sábado, 6 de diciembre de 2008
jueves, 24 de julio de 2008
capítulo primero.(con exctractos faltantes, otros sobrantes, errores y demas), mejor dicho, boceto de capítulo primero.
Es un hombre regresando a su guarida en una noche de niebla. Las solapas del sobretodo gris levantadas, la gabardina rozando sus mejillas rosadas por el frío. Las manos buscando vanamente resguardo en los bolsillos, el cuello contraído para retener el calido y húmedo aliento entre sus labios y la bufanda. Un andar enérgico, siempre respetando el compás. El ruido seco de los mocasines impactando una y otra vez contra el adoquín, dejando a su paso un sin fin de ecos que se propagan multiplicándose e infiltrándose en los diversos recovecos de los callejones de San Telmo.
De pronto su intuición le comunica mediante un telegrama sensorial que no está solo. Efectivamente, al aguzar sus sentidos advierte, distingue, el peligro acechando. Acelera el paso. (Más no en exceso, ya que debe transmitir seguridad, no miedo). Deja atrás el bulevar de Avenida Caseros. Una, dos, tres cuadras, y dobla en Defensa. Sus pisadas, el adoquín, a lo lejos el quejido del motor de una moto perdiéndose en la noche. Y a lo cerca, la inminente presencia. El aliento en la nuca. No se da vuelta. El viento le silba al oído. Los mocasines compitiendo en carrera. El ineludible choque. Gira sobre sus talones. Durante una fracción de segundo: el horror en sus ojos. Luego la resignación. Lo ha alcanzado.
Una vez más, Luís y su nostalgia entran en “La Resistencia”, y elijen un lugar junto a la ventana, que la noche es joven y aun les queda un arduo trabajo por delante..
Una mesera voluptuosa, bandeja en mano y chicle en boca redistribuye la mugre de la mesa con un trapo más sucio que la suciedad misma, mientras le pregunta con fingida amabilidad qué desea ordenar. A pesar de las espesas columnas de humo puede él distinguir el paso del tiempo en su rostro, las huellas de los excesos o de la vida misma, persistentes a pesar del inútil intento por disimulárselas con varias capas de maquillaje de fantasía.
A los cinco minutos vuelve con una rubia (de litro), y una picadita. Luís se dedica a dibujar el rostro de Celia, su Celia, con maníes y palitos. (En realidad es la nostalgia quien guía su mano, es bien sabido que Luís careció desde temprana edad de toda aptitud artística).
Mientras el rostro de Celia muta en extrañas formas a medida que los maníes y palitos recorren su irremediable destino hacia la boca de Luis, él piensa que cuando el momento se vuelve vacío, y se prolonga en el tiempo hasta parecer la eternidad que no tiene fin ni principio, la angustia le invade el alma y se contenta con tan poco que no vale el intento de despertar sin consuelo. Quedan ya pocos maníes para imaginar a Celia.
jueves, 10 de julio de 2008
en un papelito olvidado dentro de un boletin de calificaciones del 73..

martes, 8 de julio de 2008
de lo que quedó después de que el viento se llevara lo que..
lunes, 7 de julio de 2008
notas mentales aspiraciones utopicas viajando en colectivo

2.volver a los dibujos, la guitarra, los malabares, los textos, la lectura, la musica, el teatro y demas cosas que fui abandonando por falta de tiempo.
3.comenzar microemprendimiento de indumentaria
4.ahorrar
5.recibirme de fotógrafa
6.irme de viaje por america del sur y centroamerica sacando fotos
7.dedicarme al fotoreportaje, fotografia en el ambito politico y social
miércoles, 2 de julio de 2008
humilde homenaje a jacques prevert-.
Uno debe tener harto cuidado, señores.
Porque el peligro puede encontrarse mas cerca de lo que usted se imagina..
Dentro de su propia casa!
Y de nada sirve, señoores, ponerse un casco, trabar la puerta.
Porque el peligro, señores, se encuentra aun más cerca de lo que usted cree.
Así es señores, el peligro está en SU PROPIA MENTE.
Por eso uno JAMAS debe bajar la guardia.
Porque en el momento menos pensado, mientras usted se encuentre dibujando, leyendo un libro, mascando chicle o sencillamente mirando al infinito(techo conventilador de por medio)
puede ocurrir
¿Que cosa?
Que se abra esa puerta.
Que se rompa esa represa, ese dique que hasta el dia de la fecha supo contener y salvaguardar sus mas profundos pensamientos.
Y de pronto usted se encuentre inmerso en ellos, flotando a la deriva.
Y quizas, entonces, usted se de cuenta, por ejemplo, de que a usted le agrada alguien.
Si señor, a usted, tipica persona frivola promedio del siglo veintiuno.
Sin embargo, usted no hará nada al respecto..
¿Por qué?
Porque, como bien dijo un sabio, o un pobre diablo quizás, no se puede vivir del amor.
Además, la soledad y usted se llevan bien,¿Por qué arruinar tan preciada amistad?
De modo que usted abrirá ese pequeño cofre oculto en la repisa más alta de su habitación,
tomará entre sus dedos la llave que guarda, y muy suavemente cerrará aquella caja de pandora que por un momento hizo tambalear su tan preciado mundo de rutina y estabilidad.
Se pondrá su saco de los dìas abrigados,
se enroscará su bufanda,
y se perderá en la noche.
domingo, 29 de junio de 2008
el qui de la cuestion
