domingo, 7 de diciembre de 2008

El Karma de vivir en Capital

Cuando uno nació acá, y vivió acá toda su vida, uno "es de acá". Y sí. Obviamente. Entonces las probabilidades de cruzarse con gente de "allá" aumentan. Sobre todo teniendo en cuenta que uno vive en una ciudad tan, tan cosmopolita. O como se diga. Y eso está bueno. Ahora bien, el tema es que cuando uno es de "allá", y está "acá", siempre tiene algún lugar a donde volver.Pero cuando uno es de acá, y todos se van a sus "allás", a otros "acás", a dónde va?


Mientras tanto, en el eje de las simultaneidades..


Son las 2 de la tarde de un domingo diciembrero.


El venezolá está a la deriva en algún punto entre Trujillo y Asunción, camino a rescatar su moto secuestrada hace ya varios meses. Puteando en léxico venezolano a los paraguayos que le quieren cobrar una multa más cara que la moto misma, "para quedársela", dice. pero él no les va a dar el gusto. No señor. Así que vende silbatos en las ferias mientras junta plata para el pasaje. Tranquilo pana, dice.


Cecilia camina por la rambla Marplatense, otra vez en casa. Decidida a empezar de nuevo, de cero. Hace tres años se fue puteando a Mar del Plata, ahora vuelve a redescubrir ese lado de su ciudad que no conoce pero está convencida que existe.


En un pueblo perdido de la provincia de Buenos Aires, ciudad balnearia del molino quemado, Juan dibuja a la sombra de un arbol. Tiene un cuaderno que lleva a todas partes, donde vuelca al papel sus poemas, pensamientos, inquietudes, visiones.. le gusta dárselo a sus amigos, conocidos, para que también hagan lo que les parezca en él. Y así lleva un pedacito de todos en su mochila..


Daniela recorre las calles de Frankfurt, sudaca en en el primer mundo.. Es de esas personas que dejó su "acá" en Colombia, para seguir a su amor alemán hasta su lejano" allá" en el viejo continente. Está feliz.


Jorge se limpia la boca con una servilleta que abolla y deja sobre la bandeja plástica. Va al baño, se mira al espejo, se ajusta la corbata. Hace tiempo que dejó de dedicarse a las artesanías. Ahora es un "administrativo", las cosas están mejorando. Empleo nuevo, pareja nueva, hija nueva, país nuevo. Cambió las empanadas por feijao y el mate por guaraná. Ya casi consiguió dejar atrás por completo todos aquellos recuerdos en la vieja cantina de Angel Gallardo. Los domingos de ravioles y el pinguino. Casi.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Habrá que hacerse de alláces a los que volver algún día.

Faltó la ubicación de La Maga en ese eje de simultaneidades...

(...) no es fácil hablar de la Maga que a esta hora anda seguramente por Belleville o Pantin, mirando aplicadamente el suelo hasta encontrar un pedazo de genero rojo. Si no lo encuentra seguirá así toda la noche, revolverá en los tachos de basura, los ojos vidriosos, convencida de que algo horrible le va a ocurrir si no encuentra esa prenda de rescate, la señal del perdón o del aplazamiento...

Supongo que estarás un poco más cerca, igual.