martes, 8 de julio de 2008

de lo que quedó después de que el viento se llevara lo que..


(Yo con mi bolso de caracoles y espejitos, los girasoles en una mano y el juguete rabioso en la otra. Vos con tus rastas y trenzas de colores, un metro ochenta de sonrisas, en los hombros la mochila donde llevabas cuidadosamente doblada tu vida entera. Ibas interrumpiéndote continuamente, entre anécdotas de tus viajes y versos de canciones que te venían a la mente. A mí me encantaba escucharte, riéndome por dentro de la mirada perpleja de la gente de traje, que nos estudiaba sin disimular, preguntandose de donde diablos habrían salido semejantes especímenes. . )


Voy desandando las calles del microcentro, pensándote, en un intento por reconciliarme con tu recuerdo. Y sin embargo, qué rabia me da no poder mirar el obelisco sin llorar. De vez en cuando busco esa vieja caja de zapatos en el fondo del placard, mi pequeño tesoro, y me pierdo en un mar de nostalgias, entre recortes de diario, mapas y viejas fotografías. Los girasoles no se marchitan, los pinceles permanecen inmaculados en el sobre de papel madera. El bastidor en blanco aguarda en un rincon de mi habitación a que cumpla mi promesa de retratarte. Y no me animo.¿Cómo se dibuja la ausencia? Creo que nunca llegué a comprender del todo, el por qué esa constante necesidad de dejar atrás. Sin embargo no te reproché nada, cómo hacerlo, si era evidente que yo no podía darte lo que vos buscabas, o, al menos, lo que realmente merecías. Sabía que si te hubiera pedido que te quedaras, lo habrías hecho. O al menos intentado. Pero no lo hice. Callé. Esperé silenciosamente a que pagaras la cuenta, con la mirada fija en el mantel. Caminamos por una Lavalle desolada, fría..

Nos dimos el último abrazo en la estación.

Fue mucho después, leyendo unas palabras de Julio, que llegué a darme cuenta cuánto habías significado para mí (Y probablemente nunca llegues a saberlo):


"Por ahi un papelito que solamente dice:siempre fuiste mi espejo. Quiero decir que para verme tenia que mirarte."




1 comentario:

Anónimo dijo...

Agresti y Cortázar en un mismo texto. Un lujo.

Es hermoso este texto. ¿Cómo se dibuja la ausencia? No sé. Pero definitivamente sabés como escribirla.