Me aliviaba el creer que nada había vístose roto en aquella oportunidad,
Y que a veces la ternura no es sino un sentimiento de pena,
aunque más dulce...
Pero algo sí se rompió.
Sólo que no supe verlo a tiempo.
Y ahora que el aire comienza a entibiarse,
La lágrima ya no cae.
Saboreamos el silencio…
Muy de vez en cuando, arañamos nuestro interior,
Lentamente quitamos la cáscara a nuestras cicatrices,
¡Cuánto daría por volver atrás!
-Repite una y otra vez-
Liberar todas aquellas palabras que nunca dije ,
las mismas que ahora me duelen por dentro…
Pero no se puede.
-No se puede-
Y nada tiene sentido.
¡Y es que tantas veces pocas cosas tienen sentido!
Su ser no tiene sentido. Por eso se desmorona.
Y entonces, ¿Qué hacemos?
Con tanta palabra que no dijimos,
Con todo aquello que supimos imaginar y no fue, y ya no será
Me clavó su mirada fría y en la cantina me leyó el alma...
Luego pronunció la sentencia que yo hace rato,
-No tanto-
Había descubierto por mi misma.
Y es que sinceramente no sé cuando fue que comencé a vivir en la nostalgia.
Me hace preguntas que no puedo contestar...
Y ahora ves, ¿Te das cuenta?
Si al final la vida no es más que una incesante máquina de desencantos.
Supongo que nos gusta sufrir.
Me clavaste tu mirada azul invierno y me preguntaste despacio,
Eligiendo cuidadosamente cada palabra…
Me hacés preguntas que no puedo responder.
¿Y las palabras? ¿Y lo que no fue?
Qué cíclico y enfermizo,
Vicioso, estúpido, absurdo,
Inevitable
Que duele y cuando ya no tanto duele,
Duele el que deje de doler,
Inconformistas sin remedio.
Hasta que algún día ya no duele más.
Y es precisamente ahí cuando nos damos cuenta.
Que algo sí se rompió.
(Sólo que no supimos verlo a tiempo)