lunes, 22 de diciembre de 2008
Son las dos de la mañana y no puedo dormir. No quiero dormir. Sigo repasando en mi cabeza una y otra vez el día de hoy. Sigo ahí, en la esquina del botánico, esperando el colectivo. Y la lluvia me moja y no me doy cuenta. Y tengo frío. Una vez a bordo, sentada en el fondo, mirando a través del vidrio empañado, todo aquel mundo cotidiano se me hace extraño. Veo a la gente caminar por la calle, y esa gente camina y no sabe que vos no estás. Y todo sigue. Y eso me desespera. Todo sigue como si nada, y vos no estás. Y la sala de espera, y el silencio. Los abrazos, las miradas, el no decir nada y entender todo. El querer buscar una palabra para consolarlas, y no encontrarla. Quedarme callada. Y después irme. Salir corriendo. Inés esperándome con un mate. Mientras tanto más mensajes, más llamadas. Más reencuentros, y esos abrazos que duelen. Y yo que no quiero llorar, no debo llorar, no me corresponde llorar... Pero sin embargo, ese abrazo, ese abrazo del que trato de escapar y no puedo. Quiero soltarme y me agarra más fuerte. Y se me escapan las lágrimas. Tiemblo. Y llega la noche. Y ahí estamos todos. Y vos también, de alguna manera. Subo las escaleras, me quedo en la puerta. No me animo a entrar. Me quedo parada, quieta, callada. El aire me pesa y las piernas que se me aflojan. Salgo a tomar aire y vuelvo a entrar. Esta vez me acerco un poco más. Pero me hace mal. Retuerzo mis manos, me sueno los dedos, me muerdo las uñas hasta que no quedan rastros del esmalte. Me estiro el saco. Tengo calor, tengo frío, tengo ganas de gritar y salir corriendo. Pero no lo hago.La multitud que se agrupa más allá, y no tengo ganas de saber que hay más allá. Y así sigo, entrando y saliendo, aproximándome de a poco. Finalmente me quedo ahí, inmovil. Está bien, ya no puedo acercarme más. No es necesario. Sin pronunciar palabra te digo adiós. Y me voy. Pensando en vos, y en los que quedan. En lo que se viene. En lo que fue y en lo que ya no va a ser. En mañana...
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1 comentario:
Que soberbio y pelotudo sería querer decirte algo o tirar un comentario sagaz ahora.
Nada. Simplemente nada.
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