Son sus ojos llenos de lágrimas cada vez que algún amigo decide ir a visitarlo.
Y la razón por la que un simple kilo de yerba lo hace tanto más feliz que cualquier otro regalo que pudieran obsequiarle.
Es también el motivo por el que todas las noches, antes de ir a dormir, se queda tirado en la cama mirando viejos álbumes de fotografías, enseñándole a su pequeña garota los nombres de todos aquellos rostros desconocidos por ella, sus familiares.
Es lo que lo hace romper en llanto cuando finalmente, luego de siete años de distanciamiento, ve a su hermano cruzar el umbral de su casa, trayendo a cuestas el aroma a su ciudad, y aquel abrazo que tanto anda necesitando.
Es eso que esta ahí, siempre a la guardia, negándole el paso al olvido.
(También podría ser algo así como esta canción)
(O ésta)
1 comentario:
I love the view.
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