martes, 3 de febrero de 2009

De expectativas y desengaños, o sucesos irrelevantes que pudieran llegar a acontecer en una noche de insomnio..

Recién cae en la cuenta de que todo fue tan sólo un falso espectáculo montado por sí misma como medio de justificación para su prolongada e infructífera espera a las 2 y 47 de la madrugada, momento exacto en que el inesperado sonido del teléfono interrumpe avallasador sus meditaciones baratas de medianoche. Y es que todo acto heroico, por más pequeño que sea, merece una respuesta. Sí señor. O al menos así debiera ser. En ese preciso instante al carajo se van su paz interior, el mate, los clasificados, las cartas de presentación, el lamento de Gabo Ferro y La Maga que hace rato ya que duerme a su lado hecha un ovillo sobre la silla a cuadros. El corazón se le sale literalmente por la boca, pero de forma tan fugaz que resulta imperceptible ante los oculares del testigo inexistente. Entonces se pregunta si es, si sería, si será, y sin pensarlo dos veces atiende, dice hola e inmediatamente corta, impidiendo a su interlocutor en potencia toda posibilidad de respuesta. Si será Cagona.
Por unos breves pero interminables segundos todo queda sumido en absoluto silencio. No llegan a despertarse las ciento noventa y tres voces interiores que habitan su cabeza para emitir como de costumbre despiada opinión sobre su accionar, intempestiva, desordenada y ferozmente, cuando el aparato diabólico comienza a sonar. Otra vez. Y lo mira. Y suena. Y lo mira. Y suena. Y lo mira, y continua mirándolo como si fuera bicho raro. La escena podría así prolongarse durante horas , consiguiendo elevar los niveles adrenalínicos de nuestro previamente mencionado testigo inexistente a desconocidos niveles jamás siquiera sospechados. Pero no.
Atiende.

Y entonces, a continuación, la frustración hecha llamada telefónica.

-Hola, si, está Carlos?
-Eh?
-Carlos!
-Ah. No. Equivocado.

-clic.-

Puta madre.


Mientras tanto los noticieros hablan. Dicen que en Río Cuarto hay alerta meteorológica, granizo y corte de luz generalizado.
Y Ella piensa. Que mientras algunos se sumergen y nadan momentáneamente en una oscuridad figurativa, Él estira los brazos y tantea la Nada buscando la caja de fosforos salvadora. Que está llena de fosforos. Usados. Obvio. Mejor. Si pusiera las manos en fuego se quema, seguro.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Hey buen posto :)... Buen blog tmb

Anónimo dijo...

Un momento tan choto como cuando estás esperando cierto mensaje y el celular permanece muerto, callado. Hasta que en un instante se anuncia un sms entrante, y con toda la expectativa uno lo lee para descubrir que es nada más y nada menos que su proveedor de telefonía ofreciéndole alguna promoción estúpida que nada entiende de pérdidas y esperas.

Anónimo dijo...

Esos llamados son molestos. Otros son los que llaman y cortan. Y otros son los mensajes grabados, promocionando algo que tal vez no interese. o que interese menos, precisamente por ese llamado molesto.